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Patrimonio

Iglesia parroquial «San Antonio Abad»

Declarada Monumento de Interés Cultural y es considerada “la Catedral de La Mancha” por su grandiosidad. Está dedicada a San Antonio Abad y pertenece a la última época del gótico. La planta es cuadrada con tres naves iguales, y la bóveda de crucería, se apoya en grandes columnas cilíndricas. En el s. XVII se añadieron tres tramos: altar mayor, laterales y varias capillas. En la de los Hierros se conserva una imagen de San Agustín cuya cabeza policromada pertenece a la escuela castellana del s. XVII. Las portadas son renacentistas de finales del s. XVI. La torre, del mismo siglo, consta de tres cuerpos: el primero de estilo plateresco y los dos superiores de estilo herreriano. En el cap. IX de la 2ª parte de El Quijote, se hace referencia ya a esta iglesia y es descrita precisamente por Cervantes. La Iglesia donde rezó Dulcinea.

Convento de las Monjas Trinitarias

Llamado el “Pequeño Escorial de la Mancha”, está declarado Monumento de Interés Cultural. Se trata de un edificio de planta rectangular y dos alturas construido en el S.XVII. Su estilo herreriano impresiona por su sencillez y austeridad. La espigada espadaña parece ser de construcción posterior,
presenta frontal partido en dos esbeltos torreones. Cuenta el convento con claustro de dos plantas e iglesia barroca. Su interior alberga también un museo con una valiosa colección de arte religioso

Convento de las Monjas Recoletas o Franciscanas

En la antigua ermita de San Benito, se fundó a mediados del s. XVI un beaterio o cenobio. Hoy es el actual Convento de las HH. Clarisas, obra de estilo renacentista restaurada en el s. XX y que solo conserva de su origen la antigua portada de la iglesia. Las religiosas de este convento de clausura dedican parte de su tiempo a la elaboración y venta de repostería. Son conocidas las “Pelusas” y “Caprichos de Dulcinea”.

Glorieta de García Sanchíz

D. Federico García Sanchíz era un viejo amigo de El Toboso. Se enamoró del pueblo y aquí volvió siempre que tuvo ocasión. Era charlista, literato, periodista y académico, un viajero patriota que recorrió el mundo hablando de España y de lo español, haciendo Patria por todo el mundo por lo que le valió reconocimiento mundial. De ahí la frase famosa «España fue su Dulcinea», que se encuentra inscrita tanto en el monumento como en la lápida en el cementerio toboseño dónde reposa con su esposa María Isabel Ferragut.
El pueblo de El Toboso en reconocimiento propone finalmente que se dé el nombre de Federico García Sanchíz, a la glorieta principal del pueblo, un rincón poético donde el viajero que pasa por ella puede contemplar su encanto, su belleza y el sosegado silencio de la noche. Miembro de la Real Academia de la Lengua, puso de moda la palabra españolear.

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